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En Kazumi Yagasaki, Universidad de Tokio, hay
posibilidades
de que el café tenga actividad anticancerígena.
En experimentos realizados en células animales,
concluyeron que no existe ninguna relación del consumo de
café con el cáncer de mama, estómago, páncreas, renal
o
de próstata.
Compuesto anticancerígeno: metilpiridina que se forma a
partir del proceso de tueste de una sustancia precursora
química la trigonelina que es corriente en el grano de café
en bruto.
La metilpiridina aumenta la actividad de las enzimas
destoxificantes.
Otros estudios también identificaron al café como factor
preventivo de cáncer de colon y de formación de cálculos
biliares.
Tomas Paulis, encontró una asociación con la disminución
del porcentaje de suicidios porque el café aminora la
depresión y la ansiedad.
Previene la cirrosis hepática, la arteriosclerosis, las
enfermedades de Parkinson y Alzheimer.
Eficaz contra la diabetes tipo II, gracias a un
componente no cafeínico que aumenta en un 55% la capacidad
del hígado para eliminar la glucosa de la sangre y gracias
a su acción colecistoquinética que aumenta la secreción
externa del páncreas, necesaria para contrarrestar la
diabetes.
Efectos antioxidantes (ácidos clorogénicos)
del
café tostado:
Mejoran el funcionamiento de las células de los
vasos sanguíneos.
Protegen de la arterosclerosis y enfermedades
conexas.
El café no modifica la función cardiovascular ni la
tensión arterial sistólica o diastólica.
Nardini, Natella y Scaccini: Consumo de
café
aumenta la capacidad antioxidante del plasma.
La oxidación es la causa de muchas
enfermedades, de la alteración de las células y
del envejecimiento prematuro. |