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El café, ha sido uno de los cultivos que se han destacado
en las exportaciones agrícolas del país, el mismo
que conjuntamente con el cacao y el banano han constituido fuente
de empleo y de divisas por décadas para la economía
ecuatoriana, dieron origen al desarrollo de otras importantes
actividades económicas como el comercio, la industria,
entre otras. Tradicionalmente, la zona de Jipijapa en la provincia
de Manabí, ha sido uno de los lugares preponderantes
en los cuales se ha cultivado este producto.
Actualmente, este cultivo se encuentra ubicado
a nivel nacional. Según los datos del último Censo
Agropecuario existen 151,900 hectáreas de cultivo de café solo
y 168,764 hectáreas de cultivo de café asociado.
En la superficie únicamente de café, Manabí ocupa
el 38.6%, Sucumbíos el 17.36%, Orellana 11.89%, El Oro
7.67%, Loja el 4.01% y la diferencia en otras provincias, en
tanto que en la superficie asociada de café, Manabí ocupa
un 24.25%, Los Ríos 17.9%, Guayas 9.22%, Esmeraldas 7.94%,
Pichincha 13.90%, Bolívar un 7.05% y el resto en otras
provincias productoras. En nuestro país se cultivan las
dos especies de café, arábigo y robusta. Aproximadamente,
el 55% de la superficie total es de arábigo. La producción
de arábigo, considerado de mejor calidad se concentra
específicamente en Manabí , la provincia de Loja
y las estribaciones de la Cordillera Occidental de los Andes,
en tanto que el robusta se cultiva en la Amazonía, es
decir en Sucumbíos y Orellana, en su mayor porcentaje.
De las 57,153 upas de cultivo solo de café,
aproximadamente el 50% son pequeñas, es decir que van
de 1 hasta las 10 hectáreas, el 13% upas de hasta 20 hectáreas,
el 22% hasta 50 hectáreas y la diferencia mayores
de 50 hectáreas. En cuanto al cultivo asociado, de las
48,116 upas, el 54% son de 1 a 10 hectáreas, el 19.31%
de 10 hasta 20 hectáreas, el 18.03% de 20 a 50 hectáreas y
la diferencia son unidades de producción agropecuaria
de café superiores a esta última extensión.
La producción de café en el Ecuador
ha ido disminuyendo paulatinamente a partir de 1997, es así como
durante los últimos años el volumen producido es
inferior a un millón de sacos de 60 KG, por lo que su
aporte a la producción mundial de café ha ido en
descenso, contribuyendo en la actualidad en no más del
1%. Uno de los problemas fundamentales es el bajo rendimiento,
estimado entre 5 a 6 qq/ha al año, considerado uno de
los más bajos comparado con otros países productores,
debiéndose en gran parte a la falta de capacitación
y transferencia de tecnología, la no disponibilidad de
créditos, la ausencia de organización y fortalecimiento
gremial, entre otros factores. En alrededor del 90%, la superficie
de cultivo es manejada bajo el sistema tradicional.
Las exportaciones de café en grano, de
igual manera han ido disminuyendo, es así como en
el año1997 se ubicaron en el exterior 709.000 sacos de
60 kg, en tanto que en el 2001, se exportó 392.000 sacos
y en el 2002, se estima una cantidad no superior a los 200.000
sacos de 60 kg. El ingreso de divisas por este rubro, ha disminuido
considerablemente, si incluso tomamos en cuenta durante este último
año los bajos precios internacionales, causados por la
sobreoferta de este producto en el mercado mundial.
En el caso de los elaborados, las exportaciones
también han disminuido con relación a años
anteriores, en el año 2000 alcanzan la cifra de 6.005
tm, en el 2001 fue de 8.,100 tm y en el 2002 el volumen ubicado
en el exterior es superior a los 8.000 tm, habiéndose
arrojado divisas por 20, 27 y aproximadamente 30 millones de
dólares, respectivamente. El aporte de las exportaciones
de café en grano y elaborados frente a las exportaciones
totales del país, en estos últimos años
se ha reducido, pasando de un aporte superior al 3% en años
anteriores a menos del 1% en los períodos 2001 y 2002.
La falta de producción nacional ha obligado
al Consejo Cafetalero Nacional COFENAC, organismo rector de la
política cafetalera, ha adoptar resoluciones a fin de
permitir importaciones de café para el abastecimiento
de la industria de elaborados de este producto, habiendo importado
especialmente de Vietnam café robusta, alrededor de 100.000
sacos de 69 kG..
La caída de los precios internacionales,
ha provocado el abandono de las plantaciones, así como
la multiplicación de los problemas fitosanitarios por
el no levantamiento de las cosechas; habiendo incidido en un
aumento considerable de la pobreza en las zonas cafetaleras,
colocando al productor en una situación de gran vulnerabilidad
a la instalación de cultivos ilícitos, especialmente
en la región nororiental del país ya afectada por
las consecuencias del Plan Colombia.
Existen 105.000 Unidades de Producción
Agropecuaria UPAS de café, tanto de cultivo solo como
asociado, de lo que se desprende que alrededor de 105.000 familias
se encuentran vinculadas a esta actividad, si tomamos en cuenta
que en cada unidad productiva existen al menos 5 miembros por
familia, el número de personas vinculadas a esta actividad
supera las 500.000 personas. En cuanto a los comerciantes, su
número es de aproximadamente 500, mientras que las industrias
ocupan alrededor de 850 personas en las labores de transformación
del café. En lo referente a los exportadores de café en
grano e industrial, suman 40 y 5, respectivamente; según
datos proporcionados por la Asociación Nacional de Exportadores
de Café, debiendo añadir al personal que se ocupa
en la movilización, acopio y manipuleo del producto en
este último proceso. De acuerdo con esta cifra la población
vinculada al café representa alrededor del 12% de
la Población Económicamente Activa Agrícola
y aproximadamente el 4% de la PEA total.
Para el año 2002, la producción
cafetalera representa aproximadamente el 2.5% del PIB agrícola
y el 0.3% del PIB total.
Frente a este panorama se hace urgente la adopción
de políticas encaminadas al resurgimiento de este sector
y en general para el Sector Agropecuario, a fin de mejorar el
nivel de vida de los agricultores, mejorar la competitividad,
incrementar los ingresos provenientes de las exportaciones, tomando
en consideración que el ingreso de divisas es uno de los
pilares fundamentales para el mantenimiento del proceso de dolarización
en nuestra economía. |
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