Aroma

El aroma es una sensación que es difícil de separar del sabor. Sin el sentido del olfato, las sensaciones gustativas sólo serían: dulce, agrio, salado y amargo. El aroma contribuye a los sabores que discernimos en nuestro paladar. Matices más sutiles, tales como “florales” o características como “vinoso”, se derivan del aroma del café preparado.

Cuerpo

Cuerpo es la sensación que el café tiene en su boca. Es la viscosidad, peso, grosor o la riqueza que se percibe en la lengua.  

Un buen ejemplo de cuerpo sería el de la sensación de la leche entera en la boca, en comparación con el agua.  La percepción del cuerpo de un café está relacionado con los aceites y sólidos extraídos durante la preparación.

Si no está seguro del nivel del cuerpo a la hora de comparar varios cafés, trate de añadir una cantidad igual de leche a cada uno. Los cafés con un cuerpo más pesado mantendrán más su sabor cuando se diluye.

Sabor

Sabor es la percepción general de el café en la boca. Acidez, aroma y cuerpo son todos los componentes del sabor. Es el equilibrio y la homogenización de estos sentidos los que crean la percepción general de sabor.

Acidez

La acidez es una característica deseable en el café. Es la sensación de sequedad que el café produce en los bordes de la lengua y en la parte posterior del paladar. El papel que la acidez juega en el café no es diferente al papel que juega en relación con el sabor del vino. Proporciona una fuerte, brillante y vibrante calidad. Sin suficiente acidez, el café tiende a un sabor insípido. La acidez no debe ser confundida con ácido, que es una característica desagradable, negativa del sabor.